El finiquito es el dinero que la empresa te debe al finalizar tu relación laboral, independientemente del motivo (despido, fin de contrato, baja voluntaria). Normalmente incluye la parte proporcional de la paga extra no cobrada y los días de vacaciones generados pero no disfrutados. Esta calculadora te da una estimación rápida de ambos conceptos.

Calculadora de finiquito
Parte proporcional de paga extra:
Vacaciones no disfrutadas:
Total finiquito estimado:
Qué debe incluir un finiquito completo
Además de la parte proporcional de paga extra y las vacaciones no disfrutadas, el finiquito debe incluir los salarios de los días trabajados y no pagados todavía del último mes, y en caso de despido, la indemnización correspondiente si procede (que se calcula y paga de forma independiente, no como parte del finiquito en sentido estricto). Revisa siempre el desglose completo antes de firmar el recibo de finiquito.
Por qué no deberías firmar el finiquito sin revisarlo
Firmar el finiquito con la coletilla «recibí» sin más puede interpretarse como aceptación conforme de todos los conceptos, dificultando una reclamación posterior si detectas un error. Si no estás de acuerdo con algún importe, puedes firmar indicando expresamente «no conforme» junto a tu firma, lo que preserva tu derecho a reclamar la diferencia posteriormente.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo debe pagarme la empresa el finiquito? No hay un plazo legal único y explícito, pero lo habitual es que se abone junto con la última nómina o en los días inmediatamente posteriores a la fecha de baja.
¿El finiquito tributa igual que un salario normal? Sí, el finiquito (salvo la parte de indemnización exenta) tributa como rendimiento del trabajo en el IRPF igual que cualquier salario.
Fuentes: Estatuto de los Trabajadores. Cálculo orientativo simplificado.
Finiquito no es lo mismo que indemnización
Es uno de los errores más comunes al dejar un trabajo: el finiquito es la liquidación de las cantidades que la empresa ya te debe por trabajo realizado (parte proporcional de pagas extra, vacaciones no disfrutadas, salario del último mes), y te corresponde siempre, sea cual sea el motivo de la salida, incluso si dimites voluntariamente. La indemnización, en cambio, solo se paga en determinados tipos de despido y compensa la pérdida del empleo, no el trabajo ya prestado. Puedes tener derecho a ambas cosas a la vez si te despiden, pero solo al finiquito si te vas por tu propia voluntad.
Otro punto que genera dudas es el plazo de pago: la ley no fija un plazo exacto para abonar el finiquito, aunque lo habitual es que se liquide junto con la última nómina o en los días inmediatamente posteriores. Si tu empresa se retrasa de forma injustificada, puedes reclamar intereses de demora y, si el impago se prolonga, acudir al Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) antes de una demanda judicial.
Calculadoras relacionadas
- Calculadora de indemnización por despido
- Calculadora de la prestación por desempleo
- Calculadora de vacaciones no disfrutadas
Qué partidas concretas incluye un finiquito
El finiquito no es un único concepto, sino la suma de varias partidas independientes que se calculan por separado y luego se agregan en un documento final. La parte proporcional de las pagas extra es probablemente la más conocida: si tu empresa paga pagas extra en junio y diciembre y tu contrato termina en marzo, tienes derecho a la parte proporcional de la paga de verano correspondiente a los meses trabajados desde la última paga extra cobrada, calculada día a día, no por meses completos redondeados.
Las vacaciones no disfrutadas son la segunda partida más habitual, y se calculan sobre los días de vacaciones generados (normalmente a razón de 2,5 días por mes trabajado en un año completo de 30 días de vacaciones) menos los que ya hayas disfrutado. A esto se suma el salario de los días trabajados del último mes que aún no se han abonado, y, en determinados casos, otras partidas como el preaviso no respetado (si la empresa debía avisarte con antelación y no lo hizo, puede deberte esos días de salario adicionales), o la compensación por horas extra pendientes de abono si las hubiera.
Ejemplo de cálculo completo
Imagina a Laura, con un salario bruto mensual de 1.800€ en 14 pagas, que deja su empreso el 15 de octubre tras haber disfrutado solo 12 de los 22 días de vacaciones anuales que le correspondían y con la última paga extra de verano cobrada en junio. Su finiquito incluiría: el salario de los 15 días trabajados de octubre (aproximadamente 900€), la parte proporcional de la paga de Navidad generada entre julio y octubre (unos 600€), y la compensación económica de los 10 días de vacaciones no disfrutados (unos 600€ adicionales, calculados sobre su salario diario). El resultado aproximado del finiquito, sin contar posibles descuentos o retenciones, rondaría los 2.100€ brutos.
Es importante notar que este ejemplo es orientativo: el cálculo exacto depende de las condiciones específicas de cada convenio colectivo, de si existen conceptos salariales variables (comisiones, pluses), y de la fecha exacta de generación y disfrute de cada partida, por lo que el resultado real puede variar respecto a una estimación simplificada como esta.
Fiscalidad del finiquito: qué tributa y qué no
El finiquito, salvo la parte que corresponda estrictamente a indemnización legal por despido (que puede estar exenta hasta ciertos límites), tributa como rendimiento del trabajo igual que cualquier nómina ordinaria, y está sujeto a retención de IRPF según los tramos habituales. Esto sorprende a muchos trabajadores que esperan cobrar el importe íntegro calculado y descubren que, al igual que su salario mensual, el finiquito llega con la correspondiente retención fiscal aplicada, cuyo porcentaje depende de tu situación personal y del importe total percibido en el año.
Las cotizaciones a la Seguridad Social también se aplican sobre las partidas salariales del finiquito (salario pendiente, pagas extra proporcionales), aunque no sobre la compensación por vacaciones no disfrutadas, que tiene un tratamiento específico en materia de cotización. Un asesor laboral o el propio departamento de RRHH de tu empresa puede aclarar el desglose exacto de retenciones aplicado a tu caso particular.
Qué hacer si no estás de acuerdo con el finiquito propuesto
Firmar el recibo de finiquito no significa necesariamente que renuncies a reclamar diferencias posteriormente, aunque en la práctica dificulta bastante una reclamación futura, especialmente si firmas sin ninguna reserva expresa. Si tienes dudas sobre el cálculo, la recomendación general es no firmar «de conformidad» sino añadir junto a tu firma la coletilla «no conforme» o «recibí, no conforme», lo que te permite cobrar el importe ofrecido sin renunciar a reclamar la diferencia que consideres pendiente por la vía correspondiente.
Antes de firmar, es recomendable solicitar por escrito el desglose detallado de cada partida del finiquito, no solo el importe total, ya que sin ese desglose es prácticamente imposible verificar si el cálculo es correcto. Muchas empresas están dispuestas a facilitar este desglose sin problema si se solicita con antelación suficiente a la firma.
Diferencias del finiquito según el tipo de extinción del contrato
El finiquito (salario y vacaciones pendientes) se debe siempre; la indemnización varía según el motivo de la extinción.
Un error muy extendido es pensar que «finiquito» e «indemnización» son sinónimos o que uno incluye automáticamente al otro. El finiquito, como hemos visto, se debe siempre, independientemente del motivo por el que termine la relación laboral, mientras que la indemnización solo corresponde en determinados supuestos (fin de contrato temporal, despido objetivo, despido improcedente, entre otros), y su cuantía varía enormemente según el caso concreto, desde los 12 días por año de un contrato temporal hasta los 33 días por año de un despido improcedente.
Plazos para reclamar un finiquito incorrecto o impagado
Las reclamaciones de cantidad derivadas de la relación laboral, incluido el finiquito, prescriben en el plazo de un año desde que la cantidad fue exigible, es decir, desde la fecha en que debiste haber cobrado el finiquito completo. Superado ese plazo sin haber iniciado ninguna acción, el derecho a reclamar se extingue, por lo que conviene no dejar pasar demasiado tiempo si detectas una diferencia entre lo cobrado y lo que consideras que te correspondía.
El procedimiento habitual comienza con la papeleta de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) de tu comunidad autónoma, un trámite gratuito y obligatorio antes de poder presentar una demanda judicial. Si no se alcanza acuerdo en esa fase, el siguiente paso es la demanda ante el Juzgado de lo Social correspondiente, un proceso en el que, para reclamaciones de cantidad, no siempre es imprescindible contar con abogado, aunque se recomienda especialmente en casos complejos o de importes elevados.
El finiquito en casos especiales: contratos temporales, becas y periodos de prueba
Los contratos temporales tienen una particularidad importante en materia de finiquito: además de las partidas habituales (salario pendiente, vacaciones no disfrutadas, parte proporcional de pagas extra), generan derecho a una indemnización por fin de contrato, actualmente fijada en 12 días de salario por año trabajado para la mayoría de las modalidades temporales, salvo excepciones específicas reguladas por el tipo de contrato o por mejoras establecidas en convenio colectivo. Esta indemnización, aunque más reducida que la de un despido improcedente, se debe abonar siempre al finalizar el contrato temporal por cumplimiento del término pactado, y debe incluirse en el finiquito final junto con el resto de partidas.
Si la relación termina durante el periodo de prueba, el finiquito se limita a las partidas devengadas hasta ese momento (salario de los días trabajados, vacaciones proporcionales), sin indemnización adicional, ya que durante el periodo de prueba cualquiera de las partes puede rescindir el contrato sin necesidad de alegar causa ni derecho a indemnización, salvo pacto expreso en contrario en el contrato o convenio aplicable.
Los dos conceptos del finiquito que más se calculan mal
Un finiquito no es solo «el último sueldo»: incluye la parte proporcional de las pagas extraordinarias que aún no se han cobrado (si tu convenio las paga en junio y diciembre y te vas en marzo, te corresponde la parte proporcional de la de junio) y los días de vacaciones generados pero no disfrutados. El error de cálculo más habitual ocurre precisamente en la proporción de la paga extra, especialmente cuando el periodo de devengo de esa paga no coincide con el año natural, un detalle que varía según cada convenio colectivo y que pocas empresas explican con claridad al entregar el documento.
Otro punto que genera confusión es qué salario diario usar como base del cálculo: no siempre es tan simple como dividir el salario mensual entre 30, especialmente si tienes complementos variables, pluses o comisiones que deberían promediarse según un periodo de referencia determinado por el convenio aplicable, no calcularse sobre el mes fijo únicamente.
Nuestra recomendación: antes de firmar cualquier finiquito, pide el desglose detallado de cada concepto (no solo el importe total) y verifica cada línea contra tu propio cálculo. Firmar el finiquito sin reservas suele dificultar mucho reclamar diferencias después, así que la revisión debe hacerse antes de la firma, no después.
Fuentes y referencias
Para elaborar este artículo hemos contrastado la información con las siguientes fuentes oficiales. Puedes consultarlas directamente para verificar o ampliar los datos:
Preguntas frecuentes adicionales sobre el finiquito
¿Puedo negociar el importe del finiquito con mi empresa? Las partidas legalmente devengadas (salario pendiente, vacaciones no disfrutadas, parte proporcional de pagas extra) no son negociables: se deben calcular conforme a la ley y al convenio aplicable. Lo que sí puede ser objeto de negociación, especialmente en salidas pactadas, es una indemnización adicional voluntaria por encima de lo legalmente exigido, a cambio, por ejemplo, de una baja de mutuo acuerdo en lugar de un despido, algo que puede beneficiar a ambas partes en determinadas circunstancias.
¿El finiquito incluye el paro (prestación por desempleo)? No, son conceptos completamente distintos. El finiquito lo paga tu empresa como liquidación de lo que te debe por el trabajo ya realizado; la prestación por desempleo la gestiona y paga el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) si cumples los requisitos de cotización y el motivo de la extinción da derecho a ella, y es un trámite completamente independiente que debes solicitar tú mismo tras dejar el empleo.
¿Qué pasa si mi empresa cierra sin pagarme el finiquito? Si la empresa entra en concurso de acreedores o cesa su actividad sin abonar el finiquito, puedes solicitar el pago al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA), un organismo público que cubre determinadas cantidades pendientes de pago por parte de empresas insolventes, hasta ciertos límites legales, aunque el proceso de reclamación ante FOGASA tiene sus propios plazos y requisitos específicos que conviene conocer con antelación.
Resumen práctico
El finiquito es la liquidación de todo lo que la empresa te debe por trabajo ya realizado en el momento de terminar la relación laboral, sea cual sea el motivo: salario de los días trabajados no cobrados, parte proporcional de pagas extra, y compensación económica por vacaciones no disfrutadas, más la indemnización correspondiente si el tipo de extinción da derecho a ella. Usa esta calculadora para obtener una estimación de las partidas principales, solicita siempre el desglose detallado antes de firmar, y recuerda que firmar «no conforme» te permite cobrar sin renunciar a reclamar si detectas una diferencia con el cálculo que te corresponde legalmente.
Cómo se calcula exactamente el salario diario para el finiquito
Un detalle técnico que genera confusión es cómo se obtiene el «salario diario» usado para calcular las vacaciones no disfrutadas y el salario de los últimos días trabajados. La fórmula habitual consiste en dividir el salario bruto anual total (incluyendo pagas extra) entre 365 días, lo que da un importe diario que ya incorpora la parte proporcional de las pagas extra, evitando así calcularlas dos veces por separado. Algunos convenios colectivos, sin embargo, establecen fórmulas de cálculo ligeramente distintas (por ejemplo, dividiendo entre 30 días por mes de forma fija en lugar de los días naturales reales), por lo que el resultado exacto puede variar unos euros según el método aplicado por cada empresa.
Si tu salario incluye complementos variables (comisiones, pluses de nocturnidad, horas extra habituales), estos también deben promediarse e incluirse en el cálculo del salario diario a efectos de finiquito, ya que forman parte de tu retribución habitual y no solo el salario base fijo. Omitir estos complementos variables es uno de los errores más comunes -y más beneficiosos para la empresa, aunque no siempre intencionados- en el cálculo de un finiquito, por lo que conviene revisar específicamente si tu salario incluye este tipo de conceptos antes de dar por válido el cálculo recibido.
Utiliza siempre esta calculadora como primera estimación orientativa, y contrasta el resultado con tus últimas nóminas completas (que reflejan tu salario real, incluidos los complementos variables de los últimos meses) para obtener una cifra más precisa antes de aceptar o cuestionar el finiquito que te proponga tu empresa.
El papel del departamento de RRHH y la importancia de pedir todo por escrito
En empresas medianas y grandes, el cálculo del finiquito suele generarse automáticamente a través del software de nóminas, lo que reduce (aunque no elimina) el margen de error humano. En empresas pequeñas, donde la gestión de nóminas puede ser más artesanal o estar externalizada a una gestoría con información incompleta sobre tu histórico laboral real, el riesgo de errores aumenta, especialmente si ha habido cambios de jornada, excedencias, bajas médicas prolongadas u otras circunstancias que afectan al cálculo de las distintas partidas.
Pedir el desglose por escrito, y conservar copia de tus últimas nóminas y de tu contrato, te da la base documental necesaria para verificar cualquier discrepancia con calma, sin la presión del momento de la firma. Esta documentación también resulta imprescindible si finalmente necesitas iniciar una reclamación formal, ya que sin ella es mucho más difícil demostrar ante el SMAC o un juzgado cuál era exactamente tu situación salarial y laboral en el momento de la extinción del contrato.
Finiquito y nueva empresa: qué debes tener en cuenta al cambiar de trabajo
Si vas a empezar un nuevo empleo justo después de dejar el anterior, ten en cuenta que tu nueva empresa necesitará el certificado de empresa y el modelo de retenciones correspondiente al periodo trabajado en la empresa anterior, documentos que normalmente se entregan junto con el finiquito o poco después. Revisa que la retención de IRPF aplicada en tu nuevo empleo tenga en cuenta los ingresos ya percibidos en el año en la empresa anterior, ya que de lo contrario podrías terminar con una retención insuficiente y una sorpresa desagradable en la siguiente declaración de la renta.
Guarda también el finiquito y el certificado de empresa durante varios años: son documentos que puede pedirte la Seguridad Social, Hacienda, o una futura empresa para verificar tu vida laboral, y no siempre es sencillo o rápido conseguir duplicados años después si los pierdes.
Por último, recuerda que las cifras y porcentajes mencionados en esta página reflejan la normativa laboral general vigente en el momento de su publicación. Determinados convenios colectivos pueden establecer condiciones más favorables que las legales mínimas (por ejemplo, más días de vacaciones o indemnizaciones superiores por fin de contrato temporal), por lo que revisar tu convenio específico sigue siendo el paso más fiable para confirmar el importe exacto que te corresponde, complementando el resultado orientativo de esta calculadora.
En conjunto, entender bien qué partidas componen tu finiquito, cómo se calcula el salario diario aplicable, y qué diferencia hay entre finiquito e indemnización te permite afrontar la salida de una empresa con la información necesaria para verificar que el importe recibido es correcto, y para saber exactamente qué pasos dar si no lo es. Combina siempre el resultado de esta calculadora con la revisión de tus últimas nóminas y de tu contrato o convenio aplicable antes de firmar cualquier documento definitivo.
Y si además de calcular tu finiquito necesitas revisar una posible indemnización por despido o el importe de la prestación por desempleo a la que podrías tener derecho, encontrarás calculadoras específicas para ambos casos en esta misma web, diseñadas para complementar exactamente esta estimación con el resto de conceptos habituales al finalizar una relación laboral.
Consulta también el estado de tu convenio colectivo actualizado cada vez que cambien las circunstancias de tu contrato, ya que estas variaciones pueden modificar de forma directa el resultado final de cualquier finiquito futuro, incluso sin que cambie la normativa laboral general aplicable a nivel estatal.
Con esta información deberías poder afrontar con seguridad el momento de recibir y revisar tu propio finiquito, entendiendo cada partida y sabiendo exactamente cuándo merece la pena pedir aclaraciones antes de firmar.
En última instancia, el objetivo de toda esta información es simple: que no dependas únicamente de la palabra de tu empresa para saber si el finiquito que te ofrecen es correcto, sino que puedas verificarlo tú mismo con una base sólida de conocimiento sobre cómo funciona realmente el cálculo, qué partidas incluye, y qué derechos tienes si detectas alguna diferencia significativa respecto a lo que legalmente te corresponde percibir al finalizar tu relación laboral con cualquier empresa.
Vuelve a esta calculadora cada vez que lo necesites: es gratuita y está pensada para usarse tantas veces como haga falta a lo largo de tu vida laboral.