Calculadora del SMI 2026 prorrateado según tu jornada

El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2026 es de 1.221€ mensuales en 14 pagas para una jornada completa. Si trabajas media jornada o una jornada parcial, el mínimo legal se reduce proporcionalmente. Esta calculadora te dice cuál es tu mínimo legal según tus horas trabajadas.

Calculadora del SMI 2026 prorrateado según tu jornada

Calculadora de SMI según jornada

Tu SMI mínimo mensual:

SMI mínimo anual:

Jornada completa de referencia

El SMI se calcula sobre una jornada completa de 40 horas semanales, que en 14 pagas equivale a 1.221€/mes (17.094€/año), o a 1.424,50€/mes si se prorratean las pagas extra en 12 mensualidades. Si tu jornada es inferior a 40 horas semanales, el mínimo legal se reduce en la misma proporción que tus horas respecto a esa jornada completa de referencia.

El SMI no es lo mismo que el convenio colectivo

El SMI es el suelo legal absoluto: nadie puede cobrar menos, sea cual sea su convenio o contrato. Pero la mayoría de sectores tienen un convenio colectivo propio que fija salarios mínimos superiores al SMI para cada categoría profesional. Antes de asumir que te corresponde exactamente el SMI, revisa si existe un convenio aplicable a tu sector que establezca un mínimo superior.

Preguntas frecuentes

¿El SMI incluye el salario en especie (comida, transporte)? El salario en especie no puede suponer más del 30% del salario total, y siempre debe quedar garantizado en efectivo al menos el importe íntegro del SMI en cómputo anual.

¿Se actualiza el SMI cada año? Sí, el Gobierno lo revisa habitualmente cada año mediante Real Decreto, tras un proceso de negociación con sindicatos y patronal, aunque la subida concreta varía según el contexto económico de cada año.

Fuentes: Real Decreto de fijación del SMI 2026. Cálculo orientativo.

Qué pasa si trabajas a tiempo parcial o por horas

El SMI se fija siempre en referencia a una jornada completa (40 horas semanales). Si tu contrato es a tiempo parcial, la ley no te permite cobrar menos que la parte proporcional que te corresponde: si trabajas 20 horas semanales (media jornada), tu mínimo legal es la mitad del SMI de jornada completa, nunca menos, aunque tu convenio o tu empresa intenten fijar un importe inferior «por ser parcial». Lo mismo aplica a los contratos por horas o a los fijos-discontinuos: el cálculo se hace siempre sobre las horas efectivamente pactadas.

Un error habitual es confundir el SMI mensual con el SMI por hora. Para obtener el valor por hora se divide el SMI anual entre el número de horas anuales de un contrato a jornada completa (aproximadamente 1.826 horas en la mayoría de convenios), lo que en 2026 sitúa el mínimo por hora en torno a 9,36€ brutos. Si tu nómina, dividida entre las horas realmente trabajadas, da un resultado inferior a esa cifra, tienes motivos para reclamar la diferencia a tu empresa o consultar con la Inspección de Trabajo.

Calculadoras relacionadas

Cómo ha evolucionado el SMI en los últimos años

El Salario Mínimo Interprofesional no es una cifra congelada: el Gobierno la revisa habitualmente cada año, tras un proceso de negociación con sindicatos y patronal en el marco del diálogo social, y en los últimos ejercicios ha experimentado subidas notablemente superiores a la inflación media histórica, en línea con el compromiso de acercar el SMI español al 60% del salario medio nacional, tal y como recomienda la Carta Social Europea. Esta trayectoria alcista tiene implicaciones que van más allá del propio SMI: numerosos convenios colectivos, ayudas públicas y baremos legales (como el límite de embargabilidad del salario) están indexados directa o indirectamente al SMI, por lo que cada subida arrastra consigo una cascada de actualizaciones en otros ámbitos del ordenamiento laboral y social.

Para las empresas, especialmente las pequeñas y las que operan con márgenes ajustados, estas subidas sostenidas han supuesto un reto de planificación de costes laborales, mientras que para los trabajadores en los tramos salariales más bajos han representado ganancias reales de poder adquisitivo en la mayoría de los ejercicios, aunque el efecto neto depende de cómo evolucione paralelamente la inflación de cada año concreto.

Tres ejemplos prácticos de cálculo

Ejemplo 1: Jornada completa, 14 pagas. Ana trabaja 40 horas semanales con el salario mínimo, cobrado en 14 pagas (12 mensualidades ordinarias más dos pagas extra en verano y Navidad). Su salario mensual ordinario es de 1.221€ brutos, y en los meses de julio y diciembre recibe además una paga extra del mismo importe, lo que eleva su ingreso bruto total anual a 17.094€.

Ejemplo 2: Jornada completa, pagas prorrateadas. Carlos también trabaja 40 horas semanales, pero su empresa prorratea las pagas extra en las 12 mensualidades, por lo que recibe 1.424,50€ brutos cada mes durante todo el año, sin pagas adicionales en verano ni en Navidad. El total anual bruto es idéntico (17.094€), pero el reparto mensual es distinto, lo que afecta a la liquidez disponible mes a mes, aunque no al total percibido en cómputo anual.

Ejemplo 3: Media jornada. Elena trabaja 20 horas semanales (media jornada) con 14 pagas. Su mínimo legal es exactamente la mitad del correspondiente a jornada completa: 610,50€ brutos al mes, con pagas extra proporcionales del mismo importe en julio y diciembre, sumando un total anual bruto de 8.547€.

Errores frecuentes al interpretar el SMI

Un error habitual es asumir que el SMI marca automáticamente el salario que «toca» cobrar, cuando en realidad es solo el suelo legal absoluto. La inmensa mayoría de los trabajadores en España cobran por encima del SMI porque su convenio colectivo sectorial o de empresa establece salarios base superiores para cada categoría profesional. Consultar el convenio aplicable, no solo el SMI, es el paso que muchos trabajadores se saltan al valorar si su nómina es correcta.

Otro error común es confundir el salario bruto con el neto: el SMI se fija siempre en términos brutos, antes de las retenciones de IRPF y de las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo del trabajador. El importe que realmente se ingresa en la cuenta bancaria es inferior al SMI bruto, ya que se descuentan estas partidas, que suelen rondar entre el 6,5% y el 7% del salario bruto en concepto de cotizaciones del trabajador, además de la retención de IRPF correspondiente (que en salarios a nivel de SMI suele ser muy baja o incluso nula).

El SMI y las prestaciones públicas

El SMI también funciona como referencia indirecta para determinar el acceso a ciertas ayudas y prestaciones, ya que muchos umbrales de renta para solicitar el Ingreso Mínimo Vital, becas, o exenciones fiscales toman como referencia múltiplos del IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples), un indicador distinto pero relacionado que en la práctica se mueve en paralelo al SMI en la mayoría de los ejercicios recientes. No conviene confundir ambos indicadores: el SMI regula el salario mínimo legal, mientras que el IPREM es la referencia oficial para becas, ayudas y algunos baremos judiciales, y ambos se actualizan de forma independiente aunque con una lógica similar.

Por qué el SMI «de verdad» depende de algo más que la tabla oficial

El Salario Mínimo Interprofesional se fija oficialmente como una cifra mensual para jornada completa, pero una parte considerable de los contratos en España son a tiempo parcial, lo que obliga a prorratear ese mínimo según las horas realmente trabajadas. El error habitual no está en el cálculo en sí (una simple regla de proporción), sino en olvidar qué base usar: si tu convenio prorratea las pagas extra en las doce mensualidades o las paga aparte en junio y diciembre, cambia el importe mensual que deberías estar cobrando como mínimo, y comparar mal esa cifra puede hacer que no detectes que estás cobrando por debajo del mínimo legal que te corresponde.

Otro matiz que se pasa por alto: el SMI se actualiza generalmente cada año (a veces con carácter retroactivo a enero, lo que genera atrasos a pagar por parte de la empresa), así que una calculadora desactualizada de un año anterior puede llevarte a pensar erróneamente que estás cobrando correctamente cuando en realidad la cifra de referencia ya ha cambiado.

Nuestra recomendación: si trabajas a tiempo parcial, verifica tu salario prorrateado contra el SMI vigente actualizado al menos una vez al año, especialmente en los primeros meses tras cada actualización oficial, cuando es más probable que algunas nóminas aún no reflejen el cambio.

Fuentes y referencias

Para elaborar este artículo hemos contrastado la información con las siguientes fuentes oficiales. Puedes consultarlas directamente para verificar o ampliar los datos:

Preguntas frecuentes, ampliado

¿Puede un convenio colectivo fijar un salario inferior al SMI? No, nunca. El SMI es de aplicación obligatoria y ningún convenio, contrato individual o pacto entre empresa y trabajador puede establecer una retribución inferior, sea cual sea el sector o la categoría profesional.

¿Los becarios y las prácticas remuneradas están sujetos al SMI? Depende del tipo de relación. Las prácticas curriculares no remuneradas no generan derecho al SMI porque no constituyen una relación laboral, pero las prácticas extracurriculares remuneradas y, especialmente, los contratos en prácticas o para la formación, sí tienen garantías salariales mínimas específicas reguladas por normativa laboral, que en algunos casos pueden ser inferiores al SMI durante el primer año pero nunca de forma indefinida.

¿Qué pasa si mi empresa me paga por debajo del SMI que me corresponde? Tienes derecho a reclamar la diferencia, con efectos retroactivos, dentro del plazo de prescripción de un año desde que la cantidad fue exigible. Puedes iniciar el proceso presentando papeleta de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) antes de acudir a la vía judicial, o denunciar directamente ante la Inspección de Trabajo si sospechas que se trata de una práctica generalizada en tu empresa.

¿El SMI es el mismo en toda España? Sí, el SMI es un mínimo estatal único, aplicable por igual en todas las comunidades autónomas. No existen SMI autonómicos diferenciados en España, a diferencia de otros países donde el salario mínimo puede variar por región o estado.

SMI y contratos a tiempo parcial: casos especiales

Los contratos fijos-discontinuos, muy habituales en sectores estacionales como el turismo, la hostelería o la agricultura, plantean una particularidad: el SMI se calcula sobre las horas efectivamente trabajadas durante los periodos de actividad, no sobre una jornada teórica anual completa. Esto significa que un trabajador fijo-discontinuo que solo presta servicios seis meses al año debe percibir, durante esos seis meses, al menos el SMI proporcional a su jornada real, pero no tiene derecho a percibir el SMI durante los meses de inactividad, salvo que tenga derecho a prestación por desempleo durante ese periodo, que es una cuestión distinta regulada por la normativa de Seguridad Social.

Los contratos de trabajo a domicilio y el teletrabajo no alteran el cálculo del SMI: la ubicación desde la que se presta el servicio es irrelevante para esta garantía salarial, que se aplica exactamente igual que en un puesto presencial, siempre en función de las horas contratadas y trabajadas.

Comparativa: SMI por comunidad autónoma versus convenio sectorial

SMI estatal (suelo legal)
Convenio sectorial típico (categoría base)
Convenio sectorial, categorías superiores

Comparativa ilustrativa de niveles salariales relativos. Los importes reales varían mucho según el sector y la comunidad autónoma.

Aunque el SMI es un único importe estatal, en la práctica el salario que efectivamente recibe cada trabajador depende mucho más del convenio colectivo aplicable que del propio SMI, ya que la mayoría de los convenios sectoriales establecen tablas salariales por categoría profesional claramente superiores al mínimo legal. El SMI actúa, en la práctica, como una red de seguridad para los puestos de menor cualificación en sectores sin convenio propio robusto, más que como el salario de referencia habitual del mercado laboral español.

Impacto del SMI en las cotizaciones a la Seguridad Social

Las subidas del SMI no solo afectan a los trabajadores que lo cobran directamente: también influyen en las bases mínimas de cotización a la Seguridad Social, que suelen actualizarse en paralelo. Esto tiene un efecto en cadena sobre el coste laboral total para las empresas, ya que las cotizaciones empresariales se calculan como un porcentaje sobre el salario, de modo que una subida del SMI incrementa proporcionalmente tanto el salario bruto del trabajador como el coste de Seguridad Social a cargo de la empresa, sin que el trabajador vea necesariamente reflejado ese incremento adicional en su nómina neta.

Para los autónomos, la relación es distinta pero relacionada: aunque no cobran un salario en sentido estricto, ciertos umbrales y bonificaciones del régimen de autónomos también se calculan tomando como referencia el SMI vigente, por lo que las actualizaciones anuales del SMI tienen un efecto indirecto pero real sobre las obligaciones fiscales y de cotización de los trabajadores por cuenta propia.

Qué hacer si crees que no estás cobrando el SMI que te corresponde

El primer paso es siempre revisar tu contrato y tu nómina con calma: confirma tu jornada exacta (en horas semanales), el número de pagas pactado (12, 14, o prorrateadas), y compara el resultado con el cálculo que ofrece esta calculadora. Si detectas una diferencia, el segundo paso es hablar directamente con el departamento de recursos humanos o con tu responsable, ya que en muchos casos se trata de un error administrativo fácilmente subsanable, no de una vulneración deliberada.

Si la conversación directa no resuelve la situación, puedes acudir a un sindicato (incluso sin estar afiliado, muchos ofrecen asesoramiento gratuito básico), a un graduado social, o directamente a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, que puede abrir una investigación de oficio si detecta un patrón de incumplimiento que afecta a varios trabajadores de la misma empresa, no solo a tu caso individual.

El SMI en perspectiva europea

España no es un caso aislado en el debate sobre salarios mínimos: la mayoría de los países de la Unión Europea cuentan con un salario mínimo legal, aunque con enfoques distintos. Algunos países del norte de Europa, como Suecia, Dinamarca o Finlandia, no tienen un SMI legal fijado por el Estado, sino que los salarios mínimos se negocian sectorialmente a través de convenios colectivos con una cobertura muy amplia, un modelo que contrasta con el español, donde el SMI actúa como suelo universal complementado después por la negociación colectiva sectorial.

La Directiva europea sobre salarios mínimos adecuados, aprobada por la Unión Europea, no obliga a los Estados miembros a fijar un SMI concreto, pero sí establece criterios orientativos (como el objetivo del 60% del salario mediano) que varios países, entre ellos España, han utilizado como referencia para justificar las subidas de los últimos ejercicios, en un intento de converger hacia estándares de adecuación salarial más homogéneos dentro del mercado único europeo.

Resumen: lo esencial que debes recordar

El SMI 2026 para una jornada completa de 40 horas semanales es de 1.221€ mensuales en 14 pagas, o 1.424,50€ si las pagas extra se prorratean en 12 mensualidades, con un total bruto anual de 17.094€ en ambos casos. Si tu jornada es inferior a 40 horas, el mínimo se reduce de forma exactamente proporcional a las horas pactadas. El SMI es siempre un importe bruto, es un suelo legal absoluto que ningún contrato o convenio puede rebajar, y se actualiza habitualmente cada año mediante Real Decreto tras el diálogo social entre Gobierno, sindicatos y patronal.

Usa la calculadora de esta página para obtener tu cifra exacta según tu jornada y modalidad de pagas, y recuerda revisar siempre si tu convenio colectivo aplicable establece un mínimo superior al SMI para tu categoría profesional, ya que en la práctica es lo más habitual fuera de los puestos de menor cualificación.

Ten en cuenta también que esta calculadora ofrece una estimación orientativa basada en la normativa general vigente: casos particulares como los contratos de formación en alternancia, el trabajo a domicilio, o determinados colectivos con regulación específica (personal de hogar, entre otros) pueden tener matices adicionales que conviene contrastar con un asesor laboral o con el propio convenio colectivo aplicable antes de tomar decisiones basadas exclusivamente en este resultado.

Si tras revisar tu jornada, tus pagas y tu convenio sigues teniendo dudas sobre si tu salario cumple con el mínimo legal, no dudes en usar también el resto de calculadoras relacionadas de esta web para revisar tu nómina completa, tu retención de IRPF, o el cálculo de un eventual finiquito, ya que todas ellas comparten la misma base normativa y se actualizan siguiendo los mismos criterios oficiales.

Diferencias entre el SMI y el salario mínimo de convenio en la práctica diaria

En la práctica del día a día, muy pocos trabajadores en España terminan cobrando exactamente el SMI, incluso en los sectores peor pagados, porque casi todos los convenios colectivos sectoriales establecen un salario base ligeramente superior para la categoría profesional más baja, precisamente para evitar quedar por debajo del SMI en el momento en que este se actualiza cada año. Esto genera un fenómeno conocido como «efecto arrastre»: cuando sube el SMI, muchos convenios colectivos se ven obligados a renegociar sus tablas salariales más bajas para no quedar técnicamente por debajo del nuevo mínimo legal, lo que a su vez puede generar presión para ajustar también las categorías inmediatamente superiores y mantener la diferencia salarial entre categorías.

Este efecto arrastre es una de las razones por las que las subidas del SMI generan debate económico más allá de los propios trabajadores que lo cobran directamente: al final, una subida del SMI puede tener un impacto en la estructura salarial de sectores enteros, no solo en el escalón salarial más bajo, precisamente por esta dinámica de renegociación en cascada dentro de los convenios colectivos.

Para terminar, conviene recordar que todas las cifras de esta página se basan en la normativa vigente en el momento de su publicación y se revisan cuando se actualiza el SMI oficial. Si estás leyendo esto varios meses después de la publicación, verifica siempre la cuantía vigente en el Boletín Oficial del Estado o en la web del Ministerio de Trabajo antes de tomar cualquier decisión económica o laboral basada en estas cifras, ya que las actualizaciones anuales pueden haber modificado los importes exactos mostrados en los ejemplos anteriores, aunque la lógica de cálculo (proporcionalidad según jornada y modalidad de pagas) se mantiene estable de un año a otro.

En definitiva, entender bien cómo se calcula el SMI según tu jornada y tu modalidad de pagas no es solo un ejercicio teórico: es la base para verificar que tu nómina cumple con la ley, para negociar con conocimiento de causa si cambias de trabajo o de jornada, y para saber exactamente cuándo y cómo reclamar si detectas una diferencia. Guarda esta página o vuelve a consultarla cada vez que se actualice el SMI, y combina siempre esta calculadora con la revisión de tu convenio colectivo específico para tener una imagen completa y precisa de tu salario mínimo legal correspondiente.

Y si tu situación laboral cambia a lo largo del año (un aumento de jornada, un cambio de convenio, una promoción), vuelve a repetir el cálculo: el resultado depende directamente de esas variables y puede modificarse de forma significativa incluso sin que cambie el SMI oficial vigente.

Con todo lo anterior, esta calculadora y su explicación cubren tanto el cálculo directo como el contexto normativo necesario para interpretarlo correctamente en cualquier situación laboral habitual.

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